Tras haber reflexionado en torno a esta interrogante desde la
intuición, doy un pequeño salto por los contenidos del diplomado para volver a
responderla (ahora de una manera más estudiada).
¿Qué es la literatura
infantil?
Antes de empezar a detallar algunos aspectos del material estudiado que me ayudaron a complementar mi primera reflexión quisiera considerar algo dicho por la académica Gemma Lluch ante la interrogante sobre la literatura infantil y juvenil (LIJ).
Ella sostiene que la LIJ "es un término que sobre todo tiene un interés editorial y comercial, porque básicamente hay cantidad de libros que cualquier niño y joven puede leer".
Me parece importante la aseveración porque nos permite partir de la base de que el mundo literario al fin y al cabo es uno, sencillamente algunos textos son "pensados o comercializados" en torno a un público en específico.
Y menciono esto porque me da pie a un segundo argumento que me ayudó a ir alimentando mis reflexiones sobre la LIJ: lo que diferencia a la literatura infantil de la de consumo adulto “no es la temática –ya se ha dicho suficientemente– (…) es el tratamiento.” (esto lo dijo Joel Franz Rosell).
En el texto de Rosell el autor considera un aspecto que me pareció muy acertado: al hablar sobre la literatura infantil debemos partir desde la base de que no estamos limitados.
“Son rasgos del niño
la experiencia escasa, la maleabilidad de conceptos, la permeabilidad de límites
entre realidad y fantasía, y entre presente, pasado y futuro, la ignorancia de
las reglas de la gramática, la etimología o la redacción, y la falta de prejuicios, desconfianzas y
suspicacias”.
Estamos ante personas mucho más receptivas y con características propias,
distintas a las de un adulto, dado que enfrentan desde otra óptica el mundo.
En mi anterior entrada en este blog yo precisé que la
literatura para el público infantil empleaba “un lenguaje, una extensión y una
temática algo más amigable que las obras adultas”, y creo que esa afirmación
queda mucho más precisada si consideramos lo que sostiene Rosell: más que de qué hablamos, es cómo lo planteamos. La clave es el tratamiento de los contenidos.
Un conocimiento
insustituible
Otro de los argumentos que me ayudó a completar mi panorama de qué es la literatura infantil fueron las consideraciones de Liliana Bodoc al hablar de la relevancia del pensamiento poético en niños y jóvenes. Creo que esto me ayuda a aterrizar mi primera reflexión en este blog, más intuitiva, en la cual divagaba respecto a cómo la literatura amplió no sólo mis conocimientos, sino mi imaginación y mi manera de ver la vida...
Liliana Bodoc explica "el arte en general y la literatura en particular 'conoce' y explica la realidad de un modo particular y, como tal, insustituible". Me parece que esa es la palabra clave y categórica: es un conocimiento insustituible.
"Un conocimiento que de ningún otro modo podríamos adquirir. Y sin el cual crecemos con desventajas emocionales, con limitaciones sensitivas. El arte ejercita, como ninguna cosa, la emoción, la imaginación, la intuición, la capacidad de perdonar y de soñar".
De esta manera podemos establecer que lo que entrega el mundo de la literatura a niños y jóvenes no es sólo algo que amplía determinadas habilidades o sensibilidades, sino que las otorga.
Concluyendo
La literatura infantil es al fin y al cabo un término que nos ayuda a agrupar aquellos textos pensados y/o comercializados al público más joven. Su diferencia con la literatura adulta recae esencialmente en el tratamiento de los contenidos, ya que los niños suelen ser un público menos suspicaz dada su escasa experiencia, por ende sus características deben considerarse como las de un público nuevo, sin verse como una limitación su distinta óptica del mundo. Además, es importante recalcar que esta clase de obras, dirigidas a los niños, juegan un rol esencial en la formación de la persona, siendo clave en cuanto al desarrollo de su imaginación y sensibilidad.
En consideración a esta relevancia de la literatura en la formación de niños y jóvenes creo que es importante el rol del mediador que puede acercar este elemento a dicho público. Me parece que muchas veces se olvida que más allá de los elementos formativos (gramaticales, morales, educacionales) que puede otorgar que un niño lea está la importancia de la literatura como un conocimiento trascendente para el desarrollo humano.
Como mediadores no podemos olvidar argumentos tan asertivos como los de Liliana Bodoc: la literatura conoce y explica la realidad de una manera particular, que es por tanto insustituible. La literatura moviliza nuestra mente, nuestra imaginación por otros senderos, nos pone en otras situaciones, lugares, dilemas... La literatura es al fin y al cabo un modo de conocimiento esencial para nuestra formación como personas, que afecta nuestra manera de ver y enfrentar la vida.
Francisca Tapia A..-
Otro de los argumentos que me ayudó a completar mi panorama de qué es la literatura infantil fueron las consideraciones de Liliana Bodoc al hablar de la relevancia del pensamiento poético en niños y jóvenes. Creo que esto me ayuda a aterrizar mi primera reflexión en este blog, más intuitiva, en la cual divagaba respecto a cómo la literatura amplió no sólo mis conocimientos, sino mi imaginación y mi manera de ver la vida...
Liliana Bodoc explica "el arte en general y la literatura en particular 'conoce' y explica la realidad de un modo particular y, como tal, insustituible". Me parece que esa es la palabra clave y categórica: es un conocimiento insustituible.
"Un conocimiento que de ningún otro modo podríamos adquirir. Y sin el cual crecemos con desventajas emocionales, con limitaciones sensitivas. El arte ejercita, como ninguna cosa, la emoción, la imaginación, la intuición, la capacidad de perdonar y de soñar".
De esta manera podemos establecer que lo que entrega el mundo de la literatura a niños y jóvenes no es sólo algo que amplía determinadas habilidades o sensibilidades, sino que las otorga.
Concluyendo
La literatura infantil es al fin y al cabo un término que nos ayuda a agrupar aquellos textos pensados y/o comercializados al público más joven. Su diferencia con la literatura adulta recae esencialmente en el tratamiento de los contenidos, ya que los niños suelen ser un público menos suspicaz dada su escasa experiencia, por ende sus características deben considerarse como las de un público nuevo, sin verse como una limitación su distinta óptica del mundo. Además, es importante recalcar que esta clase de obras, dirigidas a los niños, juegan un rol esencial en la formación de la persona, siendo clave en cuanto al desarrollo de su imaginación y sensibilidad.
En consideración a esta relevancia de la literatura en la formación de niños y jóvenes creo que es importante el rol del mediador que puede acercar este elemento a dicho público. Me parece que muchas veces se olvida que más allá de los elementos formativos (gramaticales, morales, educacionales) que puede otorgar que un niño lea está la importancia de la literatura como un conocimiento trascendente para el desarrollo humano.
Como mediadores no podemos olvidar argumentos tan asertivos como los de Liliana Bodoc: la literatura conoce y explica la realidad de una manera particular, que es por tanto insustituible. La literatura moviliza nuestra mente, nuestra imaginación por otros senderos, nos pone en otras situaciones, lugares, dilemas... La literatura es al fin y al cabo un modo de conocimiento esencial para nuestra formación como personas, que afecta nuestra manera de ver y enfrentar la vida.
Francisca Tapia A..-


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